La Revolución de las Formas en Centro Cultural La Moneda

La Revolución de las Formas: 60 años de arte abstracto en Chile reúne 214 obras –entre pinturas, esculturas, fotografías y documentos– de 42 artistas nacionales, creadas desde mediados del siglo XX hasta la actualidad. La exposición es un esfuerzo y reconocimiento inédito en torno a esta corriente artística en nuestro país, y se presenta en el Centro Cultural La Moneda hasta el 28 de mayo.

El arte abstracto, y sus vertientes geométrica, cinética, constructiva y concreta, careció de una especial valoración tanto institucional como académica y del coleccionismo en su época. En momentos en que lo figurativo y la representación dominaban las escuelas de arte, pioneros como Matilde Pérez (1916-2014), Ramón Vergara Grez (1923-2012) y Gustavo Poblete (1915-2005) exploraban la abstracción, las formas, el espacio y el color, utilizando nuevos lenguajes y una estética que parecía ajena al tradicionalismo del arte chileno.

El viento en la arboleda y el pájaro en el nido (1942), de Luis Vargas Rosas.

Moulin, 1a edición (1925) [reproducción fotográfica], de Vicente Huidobro.
Si bien en 2012 se desarrolló la gran retrospectiva MATILDEXmatilde: Espacio Móvil de Matilde Pérez –eterna candidata al Premio Nacional de Arte– en Espacio Fundación Telefónica, y el Museo Nacional de Bellas Artes presentó en 2016 la muestra Poblete 100 Años: Estructura y Destructuración de Gustavo Poblete, La Revolución de las Formas es una exposición inédita: es primera vez que en Chile se expone arte abstracto en un espacio y cantidad de obras de esta magnitud.

La Revolución de las Formas es fruto de una investigación de tres años liderada por el curador de la muestra, Ramón Castillo, doctor en Historia del Arte y director de la Escuela de Arte de la Universidad Diego Portales, en la que además se debió rastrear piezas entre colecciones privadas y públicas chilenas y extranjeras, además de escarbar entre las bodegas de familiares de los artistas. “Es una exposición ambiciosa, que tiene una narrativa integradora de artistas que, si bien trabajaron dentro de un mismo movimiento, muchos no se relacionaron ni expusieron juntos. La mayoría de estas obras estaban abandonadas, arrumbadas en las bodegas y entretechos de los artistas y no habían visto la luz; otras han sido rescatadas en los últimos años por coleccionistas que entendieron el gran valor que tienen, y la minoría pertenece a instituciones públicas”, contó Castillo a La Tercera. “Los curadores [extranjeros y nacionales que apoyaron en la investigación] simplemente no lo podían creer, todos desconocían estas obras y se preguntaban qué había hecho el público y el mundo cultural chileno con ellas. Por suerte ahora hay una euforia por este tipo de obras y los privados han comenzado a tomar conciencia de su valor”, agregó.

Boceto para mural en Colegio San Ignacio (1960), de Mario Carreño.
Esculturas de Claudio Girola.
Umbral (1969), de Federico Assler.

De esta forma, la investigación que condujo a la actual exhibición no sólo tuvo fines académicos, sino que terminó siendo toda una operación de rescate de obras, de una corriente y de artistas que habían quedado relegados, y que ahora, por primera vez, se les reconoce su ímpetu y la envergadura del movimiento.

En concreto, y a diferencia de anteriores instancias del CCPLM, La Revolución de las Formas resulta una muestra más académica que pedagógica. No sólo se rescata un movimiento artístico, sino que también el mundo y creación de cada artista. Es así como las piezas se agrupan por autor –salvo por algunas excepciones con Matilde Pérez y Ramón Vergara Grez, quienes se repiten en distintas secciones–, creando una atmósfera en torno a sus creaciones e historia.

Sin título (sf), de Ana Cortés.
Sin Título (1960), de Mario Carreño.
Carta abierta a Europa (1958), de Ramón Vergara Grez.

Asimismo, el recorrido tiende hacia lo cronológico. Comienza con las abstracciones sinuosas Luis Vargas Rosas (1987-1977) y un caligrama de Vicente Huidobro (1893-1948), siguiendo hacia el desarrollo geométrico y el arte para espacios público, como los bocetos de murales de Mario Carreño (1913-1999) y la gran escultura Umbral de Federico Assler (1929). Continúa un espacio dedicado a Ramón Vergara Grez y la integración de motivos andinos, diaguitas y mapuche, seguido de la fotografía de estructuras de Antonio Quintana (1904-1972) y Luis Ladrón de Guevara (1926-2015), las que cierran y abren cada sala y que resultan ser de los pocos puntos débiles de la muestra, como si se les hubiera hecho calzar a como diera lugar en la exposición.

Sigue el arte cinético, con un espacio importante dedicado a piezas y croquis preparatorios de Matilde Pérez, y el arte constructivo de Gustavo Poblete, hasta llegar al uso de nuevos materiales y tecnologías de la actualidad, con Alejandro Siña (1945) y los acrílicos creados a partir de ecuaciones matemáticas que asemejan códigos QR de Cornelia Vargas (1933). Finalmente, cierra la exhibición otra pieza de Matilde Pérez, la icónica Construcción Maderas n° 1 (1961), y una pantalla con clips del programa Forma y Espacio (1969) del antiguo Canal 9, también con Pérez y Poblete de invitados.

Izq: Sin título (1973). Der: Croquis preparatorio (1971). Matilde Pérez.
Vista de la exposición en espacio dedicado a Matilde Pérez.
Vista de la exposición, espacio dedicado a Gustavo Poblete.

La Revolución de las Formas es una muestra ambiciosa, con una cantidad de obras pocas veces vista, y que requiere del tiempo (al menos una hora y media) y concentración del visitante para ser recorrida como se merece. Es una muestra necesaria e imprescindible, no sólo para valorar el trabajo de artistas que fueron pioneros y desafiaron el anquilosamiento del arte nacional con una escena que produjo obras de altísimo nivel, sino que también para reflexionar sobre la conservación de nuestro patrimonio y la precariedad en la que esta labor se realiza.

El que el catálogo editado por el CCPLM se encuentre agotado hace tener esperanzas en que tanto el público como la crítica y la institucionalidad puedan comenzar a tener interés y valorar el arte abstracto, geométrico, cinético y concreto junto a sus exponentes, y es de esperar que el esfuerzo que Ramón Castillo y sus colaboradores han puesto en su investigación y en la realización de esta muestra no sea en vano. Imperdible.

Construcción maderas n° 1 (1961), de Matilde Pérez.
Programa Forma y Espacio (1969) de Canal 9. En la imagen, Matilde Pérez y Gustavo Poblete.

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La Revolución de las Formas: 60 años de arte abstracto en Chile, de varios artistas
Del 23 de marzo al 28 de mayo de 2017.

Centro Cultural La Moneda
Plaza de la Ciudadanía 26, Santiago.
De lunes a domingo, de 9.00 a 19.30hrs.
Entrada general $3.000; estudiantes, tercera edad y convenios, $1.500; entrada liberada todos los días hasta las 12.00hrs.

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