Retrospectiva de Carlos Faz en Bellas Artes

Poco conocimiento se tiene entre el público general chileno sobre la figura y obra del pintor nacional Carlos Faz. Algo similar ocurre también dentro del ámbito artístico y académico al contarse con pocas claves sobre él más que su historia y múltiples elogios de sus descubridores. Y es que con su prematura muerte en 1953, a los 22 años, no queda más que intentar escarbar entre su historia y lo que su misma obra logra contar.

Más de 75 obras componen la mayor retrospectiva que se haya montado sobre Carlos Faz, las que se realizan cada 10 años desde su muerte. Junto con diversos óleos, grabados, témperas, acuarelas y dibujos del artista, pertenecientes tanto a colecciones privadas como a la Colección del Museo Nacional de Bellas Artes, también se exponen cuadernos, cartas y artículos contemporáneos al artista, enmarcando y ayudando a reconstruir lo que fue su vida y pensamiento artístico. Además, se destaca la presencia de un mural de más de seis metros de largo, el que se expone por primera vez al público.

Nacido en Viña del Mar, en 1931, Carlos Faz comienza su vocación por el arte plástico durante su adolescencia. A los 17 años, siendo estudiante secundario del Colegio Sagrados Corazones de Viña del Mar, realiza su primera exposición. En esta etapa se encuentra fuertemente influenciado por artistas como Henri Matisse y Joan Miró. Posteriormente en 1949, a los 18 años, ingresa a la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica de Valparaíso, carrera que abandona luego para dedicarse por completo a la pintura. Allí es cuando se traslada a Santiago y entra a los Talleres de Expresión Plástica de la Escuela de Bellas Artes, donde toma conocimiento de los artistas cubistas, los que pasarán a ser sus nuevos referentes y la exploración estilística de su obra. Asimismo, comienza a frecuentar las tertulias de intelectuales en la ciudad, donde conoce a personajes como el poeta Enrique Lihn, la artista visual Carmen Silva y el escritor Jorge Edwards.

En 1951, Carlos Faz realiza una muestra individual en el Instituto Chileno Norteamericano, lo que lo presenta ante un público más amplio. Ese mismo año, recibe una beca para estudiar en la Universidad de Columbia gracias a la Fundación Henry L. and Grace Doherty, a la que ingresa en 1952. Deja las clases a los pocos meses e ingresa al Atelier 17 de William Hayter en Nueva York, lugar en donde puede explorar su creatividad y compartir experiencias con diversos jóvenes artistas y consagrados. Al poco tiempo realiza grandes avances en su obra, llegando incluso a pintar una obra al día. En 1953 expone en la sede de la Unión Panamericana en Washington DC, lo que le permite conseguir una nueva beca por parte de la Fundación Henry L. and Grace Doherty, ahora en Europa.

Al expirar su visa y buscando expandir su vínculo con lo americano, Carlos Faz deja Nueva York con destino a México. Luego de unos meses trabajando en óleos y serigrafía, explorando temáticas más oscuras y trágicas en su obra a través de un expresionismo dramático, se embarca hacia Barcelona. En el trayecto, al hacer una escala en Nueva Orleans y al no poder bajar a tierra por no contar con una visa vigente, se lanza hacia el muelle con el fin de evadir el control migratorio, pero cae a las aguas del río Mississippi. El 3 de octubre de 1953, Carlos Faz muere ahogado en Luisiana, Estados Unidos, a los 22 años. Su cuerpo lograría ser repatriado solamente año y medio después, siendo sepultado en Valparaíso en diciembre de 1954.

Juventud y Vejez, sin fecha. Colección privada.
Juventud y Vejez, sin fecha. Colección privada.

En la que es quizás la mejor exposición presente en estos momentos en el circuito de museos de Santiago, la retrospectiva de Carlos Faz permite ir observando el desarrollo del artista, el que a pesar de contar con poca formación académica formal, logra ir evolucionando y apropiándose de técnicas de grandes referentes, comenzando por los post-impresionistas hacia los cubistas, como Picasso, y muralistas mexicanos; desde secuencias abstractas en vivos rojos, amarillos y azules, hacia escenarios cotidianos, los que mezcla con estremecedores trazos y tonos más sombríos.

Premonición, 1951. Colección privada.
Premonición, 1951. Colección privada.

Artista prolífico, su temprana muerte truncó el progreso de un joven intuitivo con talento inmenso, el que quizás pudo haberse consagrado como un grande entre los grandes de la pintura chilena, pero que, no obstante, logra seguir marcando presencia a 60 años de su partida, dándose a conocer a nuevas generaciones. Destacan las obras La Juventud y Vejez (1950), que explora la figura humana con alta influencia cubista y la temática de la dualidad entre ambos conceptos en la vida, y la oscura Premonición (1952), pieza sombría y trágica cercana al arte mexicano de la época.

Quizás el que Carlos Faz haya muerto tan joven es parte de la fascinación que su obra provoca. Sin los límites que autoimponen los años, siendo altamente permeable, conociendo el mundo y el arte con una energía desatada, impetuosa y apasionada. Sin duda, es una exposición que vale la pena conocer y contemplar.

Con motivo de esta exposición, el Museo Nacional de Bellas Artes editó un librillo sobre la retrospectiva, el que puedes obtener de forma digital acá.

Retrospectiva Carlos Faz (1931-1953)
Curadora: Carolina Roa
Del 29 de octubre de 2013 al 5 de enero de 2014.
Sala Matta, Museo Nacional de Bellas Artes.
Parque Forestal s/n, Santiago de Chile.

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